jueves, 5 de febrero de 2009

5,10,15...

Bueno lo del click ya lo saben ¿para qué les digo?
Tengo la sensación de que voy en sentido contrario, no sé en que momento equivoqué el camino.

Tan bien que iba.

domingo, 1 de febrero de 2009

No soy cursi.

un click más, como que ya es costumbreYo también quiero ser como él (juju).

jueves, 29 de enero de 2009

Made Houdini

más click... soy dumi.

Aun en estos días, después de tantos años, cuando visito a alguien me aseguro que su armario sea amplio.
jo!

domingo, 25 de enero de 2009

Don Palabras

sigan dando click, todavía no se cómo.
Estoy casi seguro que algo así sucedió cuando me nombraron.

Saludos a Volován y Quesillo, les deseamos lo mejor donde quiera que estén.

oh miren! viva el autor y su capacidad de representarse no una, sino dos veces, paradoja espacio-tiempo, el universo implotará.

jueves, 22 de enero de 2009

Una tarde o noche o tardenoche

ahi le dan click, todavía no puedo solucionarlo :P

me gustan además porque no hay gente en las calles.
(ya corregí la multitud de errores que tenía :P)

martes, 20 de enero de 2009

Reflexiones.

ahi le dan click en lo que resuelvo como hacerlas grandes :P



Las ventanas y yo tenemos grandes y hermosas historias.

domingo, 18 de enero de 2009

Nuevo año, mismo blog, nuevo blog.

Así que, como parte de mis propósitos para el nuevo año esta el darle un espacio dedicado y más público para Ciudad Chiquita, por que andar haciendo monitos así nomas a lo pendejo pues, tampoco.
Así que ahora empezaré a hacer otra cosa, dejando de lado los vuelos derivativos que solo yo entiendo y poniendo algo más claro y que tal vez un poco más podrán entender. Espero que no sea solo un arranque de nuevo año y que esta vez me mantenga firme, lo anterior pueden olvidarlo (no es que tenga mucho sentido o que lo entendieran muy bien :P).
Pues ahí andamos, empezaré a actualizar y espero hacerlo con buena frecuencia, pásenle.


jueves, 24 de enero de 2008

Ciudad Chiquita Fan Club

Algunas veces aquí en C. llegan cartas que se quedan semanas en la oficina postal, por que no sabemos nada de un tal Made, ni de una tal Glenda, mucho menos de una “M.” a saber quienes son todas estas personas, creemos que los niños lo hacen como tareas escolares, por que la verdad es que son muy incoherentes.

Y resulta que el otro día andaba por la vida corrompiendo menores, cuando me encontré con una chiquilla de lo mas molesta, no dejaba de hablar, preguntar, contar, describir, recordar y mencionar cosas en las que poco o ningún interés tenía; lo peor del asunto es que se dirigía a mi, como si me conociera, como si ya antes hubiéramos platicado, como si fuéramos amigos, pues.

Yo no sabía que decir, estaba confundido, un poco molesto y desesperado por las incontables e interminables palabras que salían de la diminuta boca de esta pequeña. Cuando por fortuna ( y necesidad mas bien) se detuvo a beber un poco de agua (de lo contrario su pequeña garganta no hubiera aguantado la siguiente hora de soliloquio que representó su respuesta) y le pregunte de la manera más indiferente y ajena posible: “¿entonces… de donde nos conocemos?” a lo que respondió, por supuesto, que no nos conocíamos, que ella nació y creció en una Ciudad Chiquita (?) y que por suerte (buena o mala) hasta allá habían llegado parte de las cartas que escribo a la gente de mi Ciudad Chiquita, seguramente en la confusión de la oficina de correos, a veces olvido poner la dirección o el nombre, algunas veces simplemente meto las cartas en sobres con un perrito dibujado a los buzones, la gente del correo no debe entender muy bien el destino, me imagino que por eso a veces no llega la carta a donde quiero que lleguen, (si te llega esta carta antes de que termine de escribirla, me avisas).

Dijo también que ella gustaba de leer las cartas que mandaba, que ella misma, al haber salido de su ciudad se había visto en la necesidad de escribir cartas. Que le parecía chistoso lo que me sucedía… a mí me parecieron una serie de locuras, pero como dije antes, es prácticamente imposible hacer que deje de hablar, cuanta alegría.

Al final accedí (después de muchas muchas muchas evasivas) a tomarme una foto con ella, para que no digan que es invento jojo.

Ciudad Chiquita, ¡mis polainas!


sábado, 29 de diciembre de 2007

Caramelos

(un paréntesis gastrointestinal)


La semana pasada desperté y dije: hoy cambiaré de vehiculo, y así lo hice, desde mañana viajaré en otra cosa a otro rumbo.

¿Hay algo que entender? mañana cambiamos los focos, a saber que pasará.


miércoles, 3 de octubre de 2007

La guerra de Flores.

Muchos dicen que en realidad él sigue aquí, que desde su escritorio se encarga de escribir las cartas que después entrega a los niños, quienes se encargan de hacerlas aparecer de las maneras mas extrañas posibles, tiene sentido, las cartas siempre tienen una entrada espectacular, los niños tienen mucha imaginación… y por alguna razón, confían en él.


Tiempo atrás, cuando todavía eras muy pequeño, sucedieron cosas de las que no me siento orgulloso, me siento apenado, un poco preocupado todavía, me gustaba pasear por las calles de mi ciudad, me encantaba recorrer las avenidas y callejones retando a todos a una pelea, había grandes contrincantes, hubo peleas que no pensé ganaría, hubo algunas, de las que nadie sabe, pero podría decirse que perdí.

En aquellos tiempos, dije a mis seguidores: “el triunfo de un hombre, es la derrota de otro” cosa que no creo hayan entendido completamente, por que eran bien malos y siempre perdían todas sus canicas, yo por eso, prefería los golpes.

Siempre tuve la bonita costumbre de golpearlos solamente en la cara, de esta manera podrían portar orgullosos la marca de nuestra pelea, serían respetados y admirados por todos, al ser verdaderos hombres y aceptar el duelo con toda la integridad; es dicho que muchos de estos rivales míos consiguieron mejores puestos, respeto de quien no lo tenían y algunos incluso dejaron de tener dudas acerca de su inteligencia. Siempre me he considerado una persona noble y que se preocupa por el prójimo, por eso cuando usaba tubos o maderos para golpearlos solo lo hacia en la parte blanda de los cachetes.

Pero nunca tuve un rival como aquel que esta tarde, sin quererlo y sin saberlo me retó, las calles de Ciudad Chiquita son más peligrosas que las de mi ciudad, la gente es buena, pacifica, amable y muy, pero muy reprimida, así que cuando tienen la mas mínima oportunidad de una pelea, lo explotan al máximo, se preparan con todo entusiasmo, golpean sacos de arena y algunos gatos y efervecen de alegría ante la sola idea de la pelea, nunca había peleado con una mujer, mucho menos me había retado una… con tanta arrogancia tomo mi desafío y lo hizo suyo, aun no tengo claro como lo hizo, pero lo hizo, al terminar de presentar nuestros motivos me sentía intimidado, me sentía retado y cuestionado, me sentía, por primera vez desde que empecé mi viaje, solo, muy solo.

La pelea no duro mas de 3 minutos, con una palmada en la espalda y ese aroma de su cabello me dejó congelado, petrificado, durante 30 minutos mas, después de su partida y la de algunos curiosos que se detuvieron a observar, estuve ahí parado, estático, humillado…con la sonrisa mas grande que he tenido jamás.

Desde entonces, me he preocupado solo por buscar mi revancha, me preparo arduamente día y tarde (por que las noches las reservo para volar) para ser mejor, para encontrar esta chica, preguntarle su nombre, platicar con ella un poco, demostrarle que no soy nada tímido, que no es tan fácil vencerme, que soy un guerrero, que su cabello lacio, aromático y negro no podrá conmigo otra vez…será un buen momento, hablaremos, reiremos y tal vez, si no nos llega la noche, podamos correr un poco en la lluvia…lo pasaremos tan bien.

Luego haré mi movimiento final, será un ramo enorme…jaja, no podrá contra mi.

Ven y dime todas esas cosas, invítame a sentarme junto a ti…